lunes, 19 de abril de 2010

Sobre la economía (ofertas y demandas)

Ayer volví a escuchar de la boca de un –por suerte- olvidado personaje de la vida cotidiana, la frase “y, pasa que no hay trabajo”, y se me vino a la mente el hartazgo de escuchar la vocecita irritante de un profesor –si se lo puede llamar así- que decía “sin demanda no hay oferta, sube la demanda aumentan los precios”. Típico, para qué esforzarse si hay una frase hecha que respalde la falta de determinación.
Y, no sé por qué, pienso en la enorme cantidad de sanguches de pan y milanesas de rata que consumimos irremediablemente todos los días, mientras soñamos que estamos degustando los más deliciosos platos.
Y ahí está, problema resuelto, cuando me reciba tendré los conocimientos necesarios para buscar un rincón adecuado, entre el Puerto y el Teatro, y entablar un negocio culinario con lo básico: empanadas, tartas, chipa y agua caliente a menos de $10 –límite establecido según la Constitución Lauchera del Estudiante que establece que ese vuelto en fotocopias que te quedó del lunes pasado debe ser suficiente para alimentarse toda la semana-. Cartelitos correctos por acá, publicidad distribuída por allá, la sonrisa amigable que no estamos acostumbrados a ver en las caripelas de los empledos públicos y ¡pam! ¡El negocio redondo!!
Es tan fácil ser capitalista... Y luego dicen que una vez recibido, lo difícil es encontrar trabajo… Hay a gente a la que le gusta quejarse nomás, ¿o no?
Para que luego no digan que le economía no es divertida, ¡baila! al ritmo de la Demanda...

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