viernes, 3 de diciembre de 2010

Perfil del comunicador 3.0


ADVERTENCIA: ESTE POST FUNCIONA COMO CONTINUACIÓN DE UNO ANTERIOR, SU PERSPECTIVA PUEDE SER DE HHMOR, IRONICA, NERD, QUIZÁ UN POCO CRÍTICA, PERO NO GENERALIZADORA O ARBITRARIA. ESPERO LO DISFRUTEN.

…que en el brindis de recepción brindemos por todo lo que nos dio Marx.

Si un comunicador abre una cadena de supermercados, ¿Cómo se llamaría? : SuperMarx

Remeras estampadas con motivo: “Soy Masa, domínenme”
“I am Burguesa” (by Mss. Pozo)


Que a algunos amigos los llamemos Ideología según Althusser porque tienen cierta autonomía (de sus novias/os) y sólo en última instancia.

La trilogía malvada del Comunicador: Tinelli – Coca Cola – Mc Donald = La Muerte (Agregas Nike y te convertis en el nuevo Señor de las Tinieblas)

Y esas palabras que sólo usas ahora: alienación – hegemonía – capitalismo – industria cultural – monopolio – paradigma – oligopolio – relaciones de poder – capacidad de resistencia…

Que cada vez te importen menos las marcas, la prolijidad, la ropa, etc.

Aprender a:

ir al baño antes de ir a la facu (Only estudiantes de la UNNe sede San Juan, mujeres)

a llevar paraguas aún dentro de las aulas

Que cada cátedra es un muuuundo aparte.

Que la mayoría de las veces las cosas no andan o simplemente no existen.

Frases 3.0: “Está todo implícito” (by Mss. Pozo)
“Eso es un mito burgués (la tortura de Barthes)”
“…pero pierde su aura, ¿entendés? (No, no entienden)”

Que te dé mucha bronca hacer un guión televisivo/radiofónico mientras tus amigos o familiares miran/escuchan a Chicho Barreda…

Sí, yo al menos una vez escuché a Silvio Rodríguez

Sí, yo algunas vez también traté de cambiar el mundo (y quizás sigo tratando)

“Ese es más figureti que Saussure”

“Ese es menos comprometido que la 3er etapa de los Estudios Culturales”

Es paradójico que siendo el funcionalismo y la teoría de sistemas perspectivas superadas la palabra “Sistema” sea una de las que más utilizamos…

Y es aún más paradójico que después de tantas visiones críticas de la realidad, de leer a tantos pensadores que aprendieron a diferenciarse del resto, llevemos a figuras como Karl Marx o Ernesto Guevara a que sean los Jona’s Brothers de la carrera.

Lo que me lleva a concluir que ¡Ojo! bajo gorritas al estilo guerrilla, estrellas comunistas, barbas y pelo largo, a veces se esconden los peores “gorilas”.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Feliz Ostara

¡Hace mucho no escribia por acá! Bueno anduve ocupada en la creación del Blog de Arasy. Gracias Don Internet ^^

Como sabrán si me conocen, y si no pues lo comparto, hace tiempo vengo haciendo un viaje espiritual que me llevaron por caminos sentidos pero recién conocidos.

Y los resultados siempre quedan en mis ignorantes versos. Tengo una obsesión con estos dos (Hades y Perséfone), así como por Asterté y Thamuzz, asi que hoy en el equinoccio y con la hermosa luna correntina, ningun tiempo más propicio para presentarlo (ojalá esté al nivel del primero):


Equinoccio (El rapto II)

Los dioses se enfurecen
por el amor
que no nos pueden quitar

truenos
granizo
alaridos del viento

apenas rozan tus cabellos
crisálida del sol
riegas lágrimas blancas

frías
crueles
mi corazón en tus ojos

¡Ostara!
¡Oh, Reina del Bosque
Ven a nosotros!

Hoguera de deseos
Que jamás
Dejaremos atrás

Te reclaman,
mi diosa lunar,
quieren besar tus pies

para que el polen
corra en sus venas
y se tornen marea

¡Corre!
¡Baila!
No dejaré que nada te dañe

Yo no moriré,
renaceré
en dónde siempre pertenecí

…Dentro de ti…






Mer. Palacio Riccardo, Florencia

jueves, 17 de junio de 2010

Jopara* espasmódico (entre La Loca de Mierda, Thomas Bernard, Lingüística Textual y Teorías de la Comunicación Social III)

Es una semana difícil. Una semana en la que todo “te altera la cabeza”: la gente positiva que sólo emana absurdas frases hechas para ocultar su fracaso, gente frustrada (de mierda) que sólo encuentra retorcida alegría en cagarle a otro, y la infaltable gente pelotuda que sigue a las dos anteriores.

Me encuentro con la cara agria y la falta de “eses” de una profesora diciéndome: “¿dónde está la coherencia de tu texto? ¿el sentido y la intención?. Pero no me gusta la mirada funcionalista del mundo y la función de informar de mi texto se pierde en la aceptabilidad de mi receptor (nadie) que seguramente tiene el mismo “mambito dando vueltas” que yo. Y mi intención no es más que alimentar el propio ego destruido, profesora, darle un “uso creativo”, si me entiende mejor. Ah, pero hay ideología, no se equivoque, ya no sé si la mía o de la clase dominante, pero de que la hay, la hay.
“La conciencia taxonómica de los axiomas que funcionan como mecanismos de defensa en el Ello, como parte del todo, y a la vez de la dialéctica subjetiva de las partes, la estructura y la intersubjetividad de los sujetos”, ¿ven como yo también puedo complicarlo todo?
“Tengo que dejar de comprar tantos libros”, pienso en un momento de raciocinio netamente pragmático mientras subo a mi pieza con tres libros más distintos que Marx y Durkheim. Inmediatamente me doy cuenta que no puedo, bebo el texto, absorbo el texto, vivo el texto.
Y además, no me disgusta la idea de encontrarme con más de 30 años viviendo sola en un departamentito forrado de libros y con una gata gris de compañera, ahora, la pregunta es: ¿seré así un réplica de mi escritor favorito o la ridícula copia del personaje idílico de Malena Pichot?
Me río para mis adentros (primera señal de locura), ¿la situación?: me encuentro con una amiga y su nuevo novio. Pienso: “esta es como Margaret Mead, una especialista en crear tríos amorosos en su trabajo”. Me río sola (y ella lo pasa por alto, segunda señal de locura). Me pregunta: “¿Y qué es de la vida de fulanito?” Inevitable que mi mente se pierda otra vez: “ese es como Don Jackson”, pienso, “hace su humildísimo aporte y luego desaparece brutalmente” y sin querer termino en voz alta JAJAJA, la risa es sólo mía de nuevo, obvio.

ALMUERZO DE UNA SEMANA DIFÍCIL
Es una de esas semanas en las que sin querer te encontrás leyendo Van Dijk mientras la tele sintoniza la edición de medianoche de Pare de Sufrir. Y lo peor, estás tan voleada que buscás la paz mental que se te cayó mientras dormías en el colectivo en un informe sobre “los elementos para hacer un hechizo de separación”.
Semana en la que tu sábado a la noche culmina en la conclusión de que nunca vas a entender el complejo sexual de Freud y, cuando volteas a la tele prendida desde las 5 de la tarde, ves que tu zapping eterno quedo fijo en una telenovela noventera de Volver.
Semana de desmayos en el colectivo, recreos orgásmicos, cenar bombones suizos. En la que el mimo más cariñoso para tu novio es “Siendo yo Freud vos sos el Fromm que me hace útil y entendible”, y le das un beso y a la cama, que a la madrugada te vas a levantar porque soñas que te llama para decirte que “ya es hora de rendir”. En la que miras la tele, la radio, la cartelera de cine, los libros, la Coca, y hasta en las pantuflas de tu mamá y en todos ves industria cultural y te remontas a los flojos tiempos de “el mp3 con ideología”.
Esos días en lo que te sentís tan inútil que te ves (de buena gana) dicendo en un almuerzo familiar: “Hola, yo traje esto de la mesa (una tapita de gaseosa y una cuchara)”. Y en seguida te vas a dormir, porque no hay nada más divertido que encuadrar tu culo a una silla y quedar calva de pestañas un domingo por la mañana.
Semana que culmina, por suerte, cuando viajas por la 3 de abril mirando la noche, y cuando por fin pareciera que encontraste la respuesta definitiva al Arkhé, te das cuenta que el remisero por poco pasa de largo el frente de tu casa y vos nunca le dijiste que parara. Y te bajas, y en la oscuridad de la noche, los chorros, los perros sarnosos y los dioses de turno, buscás la vocecita chillona que te diga: “¡Oh díos mío mataron a Kenny…!”,
Entonces vos podes gritar, tranquila, libre, con ganas:

“¡H ... ... A! ”

*Mezcla, en guaraní.

domingo, 9 de mayo de 2010

Reafirmándote

A don Bruno



Es raro, llegado un momento, crecemos. Crecemos, y la vida dinámica que, cuando niños, pasa como por la ventanilla tétrica de un subte, se convierte (de repente) en una creación pictórica y estática en la que la Vida y la Muerte son un mismo artista. Son innumerables paisajes y rostros en el mismo cuadro. Y ahí vivimos.
Creo que ahora comprendo lo que Marx llamaba alienación (sí, ya sé, es muy probable que lo esté aplicando mal, pero no es el punto), cuando la Vida pinta permanecemos indiferentes, sin embargo cuando es el turno de la Muerte, reaccionamos con todo el histerismo que se nos ocurre: depresión, tragedia, morbosidad, desamor, interés, etcétera. Es que la Muerte siempre pinta vacíos.
La Vida siempre ha sido abnegada con nosotros, pero la Muerte, ¡A la Muerte sí que la vapuleamos!
Hoy me doy cuenta de ello, es una siesta soleada de mayo, el Sol larga sus rayos cálidos que apenas combaten con el viento frío que los arrastra hacia algún lugar ¿cuántas cosas más llevará consigo? Hoy la Muerte dejó caer su careta ridícula de calavera impiadosa. Se mostró tal cual es, bella y un tanto cobarde. Yo dormitaba en el centro de mi cuadro, estaba muy cómoda en él, hacía mucho tiempo que estaba muy cómoda en él. Se acercó a escondidas, tímidamente, y vergonzosa (mi arriesgo a decir que con un poco de culpa) y se lo llevó.

Ahora miro un recipiente cargado de agua con un pan adentro ¿es extraño? No, porque todo es más extraño que eso, por encima está su cajón, tranquilamente acomodado donde antes estaba su cama. Hay melancolía provocada por su repentina ausencia, pero no dolor, su rostro no ha cambiado nada, transmite paz, mucha paz (como siempre). Pienso en las monedas para Caronte, pero no me atrevo a preguntar la simbología del pan y el agua. Una flor amarilla enorme descansa sobre sus manos entrecruzadas. Hay todo un mensaje en esos colores pero no consigo encontrar palabras para describirlo (era de su jardín, eso seguro), vuelvo a ver perfectamente el cuadro en el que estoy sumergida, es tan hermoso, entra una brisa que parece llevar a la Muerte agotada y dolida hacia la puerta. Sí, ya terminó su obra aquí. Siento el hueco que dejó y la miro, no la veo, pero la miro, alzo la mano como saludo y como agradecimiento. Después de la zozobra, nos deja el cachetazo reafirmante de que aún vivimos.

domingo, 2 de mayo de 2010

Insultos tematicos (CS)

Sos un boludo en todas las relaciones sintagmáticas y paradigmáticas de la palabra.

Esa chica es más fácil que el modelo comunicacional de Shannon.

Es un tipo taxonómico, polisémico y pelotudo.

Tu capacidad de crítica se la pasa Lazarfeld por el sobaco.

Esa es linda sólo mediante el proceso de alienación.

Esa mujer es más compleja que leer a Van Dijk.

Y al final Levón tenía razón….

“…y encima es fea.”: sufijo utilizado por las mujeres para terminar su insulto hacia otra mujer. Es aplicable a cualquier actitud, personalidad, disciplina y/o profesión.

Y en un Primer Plano, la cara de pan de ese…

Prefiero leer los estudios completos Kerbrat Orecchoni antes que estar 5 minutos con vos.

Es más pesado que el Decíamos ayer…

Esa es más volada que Roberto Arlt.

Si esos son tus planes, prefiero mirar El Baile mientras hago un libreto radiofónico.


Y la lista sigue y sigue…

lunes, 26 de abril de 2010

El principio creador (o el límite humano)


Cuando chica, nunca me atraían los juguetes armados, prefería mil veces tomar algo abstracto y nuevo y convertirlo en lo que yo quería, quizás ese haya sido el motivo principal de mi fanatismo por la plastilina.
Por temporadas, se me ocurrían nuevas cosas que coleccionar: botellitas, latitas, tarjetas, papeles, carpetas, piedritas, semillas. Pero sin duda hay una que se destaco por encima de todas las otras, y es que nunca –hasta ahora- le había encontrado una explicación racional: era una botella de champú desconocido de medio tamaño, algo de su líquido jabonoso color verde había quedado dentro, por ese entonces también me gustaba hacer burbujas con detergente, así que le cargué algo de agua:
El efecto era sumamente atractivo, cuando volteaba la botella bocabajo el jabón formaba un remolino blanco que giraba por al menos 5 segundos seguidos. Era una minúscula porción de naturaleza, o al menos eso imaginaba.
Sentía que era un regalo personalísimo, sólo yo, en todo Corrientes, ¡que va! en todo el mundo, tenía un tornado propio, un tornado que bajaba y se desintegraba a mi voluntad.
Había breves lapsos de claridad en las que repudiaba el absurdo de cuidar y contener el secreto de mi recipiente de champú mágico, pero era incapaz, no podía simplemente vaciarlo y dejar escapar con él todo mi poder soberano, Todo lo que controlaba, lo que sólo Yo había descubierto, creado.
Pero llegó el día –de no ser así, quizás no estaría yo escribiendo esto- en que sucedió, estaba en la habitación de mis padres a la hora de la siesta, y con total autonomía la botella se deslizó por entre mis dedos y cayó al suelo; intacta, vomitó todo su contenido que quedó esparcido por el piso convertido en espuma blanquecina. Por un momento pensé que era una extraña forma de sangre, “se murió”, decía, “se fue y no va a regresar. Lo tenía entre mis manos y no pude hacer nada”. Mis hermanos miraron con indiferencia mi desasosiego y mis padres –más sabios- ni siquiera me reprendieron por haber manchado su cuarto, una especie de lástima se asomó por su mirada, no me gustaba, nunca me gustó, pero esa vez me pareció tan favorable. Traté volver a crearla, claro está, pero nunca más volvió a aparecer.

Fui soberana por un momento de mi creación, así deben de sentirse inventores y artistas, es decir todos los adultos que trabajamos o aspiramos a trabajar, es más, viviendo ya recreamos lo que nos rodea, pero esa sensación de decepcionante liberación cuando la botella ya no estuvo, esa total certeza de que no puedo controlarlo todo y de que tampoco puedo mantenerlo por siempre, es lo que lo mantiene en mi memoria.

"Es como cuando cuidas de un pichón herido que sabes que va a morir, lo haces porque sabes que es algo que te conecta con algo más grande, algo que no sabes qué es, pero que lo sentís. Querés curarlo, lo deseas con todas tus fuerzas, y cuando muere, extrañamente, eso parece reafirmar aún más tu sentimiento."

Es una cadena de decepciones que te liberan del absurdo de creerte dios, pero que a la vez, te hacen ver que podés intentarlo una y mil veces, que a veces lo conseguís efímeramente y que a veces no, pero que el recuerdo de cada uno fue, es y será tu mejor y mayor creación.

lunes, 19 de abril de 2010

Sobre la economía (ofertas y demandas)

Ayer volví a escuchar de la boca de un –por suerte- olvidado personaje de la vida cotidiana, la frase “y, pasa que no hay trabajo”, y se me vino a la mente el hartazgo de escuchar la vocecita irritante de un profesor –si se lo puede llamar así- que decía “sin demanda no hay oferta, sube la demanda aumentan los precios”. Típico, para qué esforzarse si hay una frase hecha que respalde la falta de determinación.
Y, no sé por qué, pienso en la enorme cantidad de sanguches de pan y milanesas de rata que consumimos irremediablemente todos los días, mientras soñamos que estamos degustando los más deliciosos platos.
Y ahí está, problema resuelto, cuando me reciba tendré los conocimientos necesarios para buscar un rincón adecuado, entre el Puerto y el Teatro, y entablar un negocio culinario con lo básico: empanadas, tartas, chipa y agua caliente a menos de $10 –límite establecido según la Constitución Lauchera del Estudiante que establece que ese vuelto en fotocopias que te quedó del lunes pasado debe ser suficiente para alimentarse toda la semana-. Cartelitos correctos por acá, publicidad distribuída por allá, la sonrisa amigable que no estamos acostumbrados a ver en las caripelas de los empledos públicos y ¡pam! ¡El negocio redondo!!
Es tan fácil ser capitalista... Y luego dicen que una vez recibido, lo difícil es encontrar trabajo… Hay a gente a la que le gusta quejarse nomás, ¿o no?
Para que luego no digan que le economía no es divertida, ¡baila! al ritmo de la Demanda...

miércoles, 14 de abril de 2010

Tragedia en el aula 5

Un desaguadero inútil pegado contra la pared, seco, en desuso. Me lo quedo mirando un largo rato, me hago preguntas divagantes sobre el por qué lo habrán convertido en basurero improvisado del aula, pienso en los antiguos habitantes, ¿qué habrá sido este lugar? Un cuarto, quizás, o un depósito. Imagino a mis compañeros convertidos en cajas llenas de víveres para el invierno, amontonados –como ahora- y en este mismo lugar, esperando la libertad de un pasillo estrecho, y sin embargo llenos de esperanza de que los lleve hasta una perecedera libertad.
Vuelvo a mirar el desaguadero, papeles brillantes, rojos y blancos, hojas de cuaderno, y toda una fauna que bien podría describirnos en segundos están encimadas en su interior, “otra metáfora”, pienso.
Tres distorsiones del entorno me devuelven al tiempo y el espacio pseudo real: una molesta brisa fría entra por el ventanal que no cuenta con la traba moderna que sí tiene la otra -el clásico papel doblado- además un ruido ensordecedor simula ser la proyección de una película de la cual sólo veo tres cabezas melenudas rodeadas de una luz brillante –como siempre en el aula, predomina la Supervivencia del más alto-, "si no van a subir la tele a una altura decente, al menos debería haber un decreto que obligue una rapada al ras para todos los alumnos", pienso; y sólo escucho el idioma marciano de los posibles tíos lejanos de Darth Vader, “Ah, bien”, continúo “tanta ostentación de tecnología para que mi desempeño académico dependa de la senilidad de un viejo VHS”. Por si todo esto no fuese poco, mi estómago me habla, sí, me dice cosas, me suplica, me putea, me advierte, por momentos se olvida de mí para entablar conversación con un par de al lado, parece que se complotan. Miro los ojitos de súplica de mi compañera y me siento bien de vuelta, no soy yo, somos más de 40 loquitos lindos despeinados, preocupados, hambrientos y risueños (¿risueños de qué? Nunca lo sabré, pero a estas alturas es lindo no saber ciertas cosas).
Una transición lenta del calor hacia el frío, nublado, especial para echarse una buena siesta, pienso, y creo que pensamos todos. ¿Cuántas horas faltan para que termine este espectáculo? Eso sólo se preguntan los aburridos o los amargos, los otros seguimos, cuatro, cinco, seis, siete, ¡las que vengan! parecen gritar esos mates express listísimos para cuando quieran ser consumidos.
“Estos periodistas no tienen sentido de los horarios y las costumbres sociales, ¡maleducados!”, digo para mí, “¿a qué tipo cuerdo se le ocurre dar clases a las 1 de la tarde?”.
Y francamente, a un tilingo, a nadie más…

Ahora caigo, aaaah, de eso se trata este seminario… ¡Oh! tragedia... conocida, aceptada y buscada tragedia...